Parral

Parral

Tengo una uva en la boca que me habla.
Un parral en la lengua que te pinta.
Uñas de rubí en el panteón de tus pasos.

Tengo una semilla del cerro. De la neblina
de polen. Mosto de tus cejas.
Un arquetipo musa que derramas.
Tengo una textura que me habla.
Una copa de quesos y mieles que surcan
las adivinaciones y las cartas del tacto.

Tengo un pan que me silencia. Dolor
que me abriga. Topacio y samán. Rúbrica
imprecisa. Tengo un nombre que me abruma
una ciudad vellocino de luz. Cesta de pan
dígito salado. Un maní aindiado que me soporta.

Tengo una catarata que me inciensa. Matrimonio,
omega, omnia, un gesto que me inclina.
Incinerada. Volcán de mar invertido. Tengo.

Tengo una altura de la musa. Arquetípica.
El hierro de tu beso la comisura del camino.
Me inflama. El labio me cruza. Me impacienta.
Un viñedo que se llueve. Gota orgásmica
de pomelo. Gota ácida. Larva abundante.

Cierras los caminos
siembra. Retoña la estratósfera de tu sexo.

Tengo una coraza peregrina y adentro
un néctar, y adentro una membrana
y adentro una película frutal
y adentro tú
que te inauguras, insurrecta,
en el santísimo grial de los sabores.

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