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Agenda 2016 de un venezolano de la decadencia

Lunes:

El país está aquí todavía. El país guayabo, el país nostalgia, el país posibilidad.

Nos contiene, pero nos expulsa; nos une, pero nos hiere. Al país lo mudaron, le cambiaron la cara, lo desvistieron, lo pusieron de espaldas. Se parece a nosotros. Está hecho de nosotros. Hay que saber cuál es la historia que nos toca. Hay que mantener el cuerpo en resistencia y guardarse espíritu para el derrumbe.

Tarea del día: salir a trabajar, no quebrarse, insistir en la esperanza, reposar de esta gravedad.

 

Martes:

Excursión por las farmacias. No hay, no, no, no hay, no, no hay, no, no se consigue. En la televisión el Gobierno disfrazado anuncia el país más feliz del mundo y la oscuridad de la razón, la arbitrariedad, la desfachatez, el futuro asaltado, las canalladas del más fuerte, la debacle, la caída libre de la vida, la desconfianza, la incertidumbre, la indiferencia, nos van poniendo precipicios en todas partes.

Nos robaron un país y no hay quien quiera llevarse la culpa.

 

Miércoles:

País, no me duelas (al menos no hoy). País, no me agredas. País, invítame. País, dime una mentira. País, dime que alguna razón nos queda. País, dime algo. País, háblame. País, escúchame. Ya no sé por dónde entrarte. Te fuiste, país. Te escapaste de las manos, así, frente a nosotros, y no pudimos evitarlo. No sé por dónde empezamos, país, siquiera si terminamos bien. ¿A dónde te fuiste? ¿Llegaste antes, te fuiste primero, qué te pasó?

 

Jueves:

Hoy me toca el número de cédula, pero no voy a salir. Dos versos de Wang Ping:

¿Quién dice que es mejor vivir como una oveja eternamente

que como un león por tan solo un día?

 

Viernes:

Hacer mercado.

Ir a la panadería.

Buscar los repuestos de la nevera.

4 p.m., fin de la averiguación: necesitas diez meses de sueldo para reparar el refrigerador. Te quedas frío. Ya no puedes comprarlo, ya no te alcanza, no. No hay leche, por aquí la cola, ahorro o corriente, una canilla por persona. Todo medida, todo racionamiento, todo amarrarse.

Hoy nos cortan la luz a las 8. Hay que llegar rápido a la casa. La noche que viene es larga.

 

Sábado:

La culpa no es mía, es tuya.
La culpa no es tuya, es del país.
La culpa no es del país, es de los que lo gobiernan.
La culpa no es de los que lo gobiernan, es de los que los trajeron aquí.
La culpa no es de los que los trajeron aquí, es de los que estaban antes de ellos.
La culpa no es de los que estaban antes de ellos, es de los que vinieron después.

La culpa no es d

(…)

 
Domingo:

Sin agua hasta el miércoles. Este país insiste en salirse de la manos y hacerse borradura, bruma, temblor, absurdo. Este país tiene como propósito ponérnosla difícil.

Mañana es lunes. La crisis atenta con arrebatarnos ya no la esperanza, sino el sentido de la vida. Los que estamos aquí tenemos que acompañarnos, mirarnos más, resistir. La pelea no es entre nosotros, sino con el Poder, con la mala memoria, con los discursos, con la falsedad.

Ahí vienen los ladrones otra vez. Disimula. Hay que esconderles el país que nos queda por dentro.

 

Zakarías Zafra

@zakariaszafra

 

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